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Finanzas Personales

Cuidado con el empeño

Especialistas sugieren comparar precios y tasas de interés antes de firmar el contrato.

Por Romina Román Pineda | El Universal

Marisela Gutiérrez, microempresaria, abusó de su tarjeta de crédito para pagar las vacaciones de verano y los útiles de sus dos hijos en el regreso a clases.

En agosto, cuando recibió su estado de cuenta el saldo que debía pagar casi se duplicó, debido a que durante meses no realizó algunos pagos y en otros, optó por el pago mínimo.

En un acto de desesperación, acudió a una casa de empeño y llevó algunas joyas, por las que recibió 10 mil pesos para liquidar su adeudo.

Su intención es recuperarlas en el menor tiempo posible.

Especialistas y autoridades financieras coincidieron en que el regreso a clases es una de las épocas en donde hay una mayor demanda de las casas de empeño.

De agosto a septiembre el sector prendario en México crece 10% más, el monto promedio por prenda que se otorga a cada cliente va desde los mil 100 pesos hasta los mil 500 pesos, de acuerdo con datos de la Asociación Nacional de Casas de Empeño (Anace).

La Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), indicó que si el pignorante no cuenta con suficiente información sobre las casas de empeño, le podría salir caro, e incluso, perder sus pertenencias.

La dependencia explicó que en el país las instituciones de asistencia privada están reguladas desde 1943; se clasifican en fundaciones y asociaciones sin fines de lucro. Hay otras que fueron constituidas de acuerdo a las legislaciones mercantiles, “que no forman parte del sistema financiero formal”, pero se les considera como una actividad económica.

Estas empresas representan una opción de préstamo rápido para un sector de la población de bajos ingresos, que en ocasiones no es sujeto de crédito con una entidad financiera.

La Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), informó que en el país operan alrededor de 700 mil casas de empeño privadas.

El Costo Anual Total (CAT) de establecimientos va de 250% en empeños privados, y hasta 120% cuando se trata de una Institución de Asistencia Privada (IAP).

La Condusef explicó que las casas de empeño reciben en prenda diversos artículos entre los que se encuentran: alhajas y relojes, platería, electrodomésticos, arte, muebles y algunas empresas hasta automóviles. Marco Carrera, director de educación financiera de la Condusef, especificó que en medida en que se acude a empeñar sin saber y comparar las opciones a su alcance, se pagará un elevado costo”, aseguró.

En el mercado hay coyotes que lo único que quieren es quedarse con sus pertenencias a un bajo costo, ante ello, la recomendación es acudir a las casas de empeño establecidas para que ofrezcan mayor seguridad y garantía a las prendas.

La Condusef enumeró una serie de recomendaciones para evitar fraudes y recomendó que antes de empeñar, es necesario verificar que la empresa tenga su contrato de adhesión ante la Profeco.

Una opción cara

De acuerdo con la Profeco el empeño puede resultar una de las opciones más caras del mercado.

Recordó que por lo general, las casas de empeño tienen su nicho de mercado en las personas que no están bancarizadas y por lo tanto, no pueden acceder a créditos y otros servicios financieros como los que ofrecen los bancos.

Destacó que para quienes no logren conseguir un crédito bancario y opten por acudir a una casa de empeño, lo recomendable es tratar con instituciones formales. La dependencia destacó que cuando un cliente llega a un establecimiento de este tipo, debe encontrar toda la información a la vista: carteles con CAT y el contrato de adhesión con el número de registro del contrato, principalmente.

La Profeco puntualizó que el valor que se le da a la prenda es uno de los factores más importantes al empeñar, ya que el préstamo va en función de ello.

“Si un consumidor va a una empresa donde valúan, por ejemplo, su joya en un monto que no considera adecuado, lo mejor que puede hacer es no dejarla allí e irse a donde sí puedan hacer una valuación precisa y justa”.

De esta manera, agregó, el consumidor se protege, obtiene lo que está buscando y envía el mensaje a los proveedores de que quien no dé el servicio adecuado perderá la clientela.

Cuando una persona opta por el empeño, es necesario firmar un contrato de prenda, mediante el cual, ambas partes se sujetan a las cláusulas que lo integran.

El empeño tiene un costo para el pignorante y divide en: una tasa de interés mensual nominal sobre el préstamo otorgado y un cargo por la custodia de la prenda.

Revisa la infografía dando click aquí.

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