baja autoestima Archivos - Vive tu Empresa Todo para tu empresa y desarrollo empresarial Thu, 28 Mar 2019 17:24:22 +0000 es hourly 1 Procrastinar no es un asunto de holgazanería, sino de manejo de las emociones https://www.vivetuempresa.com/consejos-y-estrategias/opinion/procrastinar-no-es-un-asunto-de-holgazaneria-sino-de-manejo-de-las-emociones Thu, 28 Mar 2019 17:24:22 +0000 https://www.vivetuempresa.com/?p=15282 Procrastinar tiene un impacto en la vida cotidiadana de las actuales sociedades, que inclusive The New York Times realizó hoy un ensayo en el que afirma que procrastinar no es un asunto de holgazanería, ni de flojera, sino de control de emociones.

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Si alguna vez has postergado una tarea importante para, digamos, poner en orden alfabético las especias en tu alacena, sabes que no sería justo describirte como flojo.

La toma de decisiones se lleva a cabo en la parte frontal de la corteza cerebral y el proceso de toma de decisiones es voluntario.

Procastinación es un término de uso frecuente, se trata de demorar, retardar o retrasar algo. Etimológicamente, “procrastinación” deriva del verbo en latín procrastināre, postergar hasta mañana,  sin embargo, es más que postergar voluntariamente.

Una de las mejores definiciones de esta palabra: “Procrastinación: (del latín: pro, adelante, y crastinus, referente al futuro), postergación o posposición; es la acción o hábito de retrasar actividades o situaciones que deben atenderse, sustituyéndolas por otras más irrelevantes o agradables”, la escribió Jorge Fernández Meléndez.

Si la procrastinación no es flojera, entonces, ¿de qué se trata?

Esa autoconciencia es una pieza clave para entender por qué procrastinar nos hace sentir mal. Cuando procrastinamos, no solo estamos conscientes de que estamos evadiendo la tarea en cuestión, sino también de que hacerlo es probablemente una mala idea. Y aun así, lo hacemos de todas maneras.

La profesora de Psicología en la Universidad de Sheffield, Fuschia Sirois, comenta “No tiene sentido hacer algo que sabes que tendrá consecuencias negativas. Las personas se enganchan en este círculo irracional de procrastinación crónica debido a una incapacidad para manejar estados de ánimo negativos en torno a una tarea”.

La procrastinación no es un defecto del carácter que afecta tu habilidad para administrar el tiempo, sino una manera de enfrentar las emociones desafiantes y estados de ánimo negativos generados por ciertas tareas: aburrimiento, ansiedad, inseguridad, frustración, resentimiento y más.

El profesor de Psicología Tim Pychyl, en una investigación sobre procrastinación en Canadá comenta: “La procrastinación es un problema de regulación de emociones, no un problema de gestión de tiempo”.

En un estudio de 2013, Pychyl y Sirois descubrieron que la procrastinación puede ser entendida como “la primacía de la reparación del estado de ánimo a corto plazo… por encima del objetivo de las acciones planeadas a un plazo más largo”. Según Sirois la procrastinación es enfocarse más en “la urgencia inmediata de administrar los estados de ánimo negativos” que en dedicarse a la tarea.

La naturaleza particular de nuestra aversión podría ser debido a que la tarea misma es inherentemente poco placentera, sin embargo, también podría resultar de sentimientos más profundos relacionados con la tarea, como dudar de uno mismo, tener baja autoestima, sentir ansiedad o inseguridad.  Eso engloba las asociaciones negativas que tenemos con la tarea, y esos sentimientos todavía estarán ahí cuando volvamos a ella, junto a estrés y ansiedad aumentados, sentimientos de baja autoestima y de culpabilidad.

Los pensamientos que tenemos sobre procrastinación suelen exacerbar nuestra angustia y estrés, lo que contribuye a todavía más procrastinación, dijo Sirois. No obstante, el alivio temporal que sentimos cuando procrastinamos es lo que realmente hace muy vicioso el círculo. Puede parecer en el momento que suspender una tarea brinda alivio, “has sido recompensado por procrastinar”, dijo Sirois.  Esta es precisamente la razón por la que la procrastinación tiende a no ser un comportamiento una vez, sino un círculo, uno que fácilmente se convierte en un hábito crónico.

Con el paso del tiempo, la procrastinación crónica tiene costos no solo a la productividad, sino efectos destructivos medibles en nuestra salud mental y física, incluidos estrés crónico, angustia general psicológica y baja satisfacción con nuestra vida, síntomas de depresión y ansiedad, hábitos deficientes de salud, enfermedades crónicas e incluso hipertensión y enfermedades cardiovasculares.

La procrastinación es el ejemplo perfecto del sesgo del presente, la tendencia de nuestra mente a dar prioridad a necesidades a corto plazo en vez de las de a largo plazo.

El psicólogo Hal Hershfield dijo: “Realmente no fuimos diseñados para pensar hacia adelante en el futuro más lejano porque necesitábamos enfocarnos en proveer para nosotros mismos en el aquí y ahora”. Esta investigación ha mostrado que, a nivel neuronal, percibimos a nuestros yo del futuro más como extraños que como parte de nosotros mismos. Cuando procrastinamos, hay partes de nuestro cerebro que realmente piensa que las tareas suspendidas, y los sentimientos negativos que conllevan, son problema de alguien más.

Para empeorar las cosas, el estrés, hace que seamos menos capaces de tomar decisiones bien analizadas y orientadas en el futuro en medio de una situación. Cuando nos enfrentamos con una tarea que nos hace sentir ansiosos o inseguros, la amígdala, que funciona como “detector de amenazas”, percibe esa tarea como una amenaza genuina, en este caso a nuestra autoestima o nuestro bienestar. Inclusive aún cuando reconocemos que suspender la tarea nos creará mayor estrés en el futuro, nuestros cerebros están más preocupados por eliminar la amenaza en el presente. Los investigadores llaman a esto “secuestrar la amígdala”.

Desafortunadamente, no podemos simplemente decirnos a nosotros mismos que dejemos de procrastinar. Y a pesar de la abundancia de los “trucos de productividad”, que se enfocan en cómo hacer más trabajo, estos no abordan de raíz la causa de la procrastinación.

En esencia, la procrastinación es un asunto de emociones, no de productividad. La solución no involucra en centrarse en gestión del tiempo o aprender nuevas estrategias de autocontrol. Tiene que ver con manejar nuestras emociones de una manera diferente.

“Nuestros cerebros siempre están buscando recompensas relativas. Si tenemos un círculo de hábitos alrededor de la procrastinación pero no hemos encontrado una mejor recompensa, nuestro cerebro continuará haciéndolo una y otra vez hasta que le demos algo mejor que hacer”, dijo Judson Brewer, director de investigación e innovación en el Centro de Plenitud Mental de la Universidad de Brown.

Para reconfigurar cualquier hábito, tenemos que darle a nuestro cerebro lo que Brewer llamó la Mejor y Más Grande Oferta.En el caso de la procrastinación, tenemos que encontrar una mejor recompensa que evadir, una que pueda aliviar nuestros sentimientos desafiantes en el presente sin causar daño a nuestros yo del futuro. “La dificultad de romper la adicción a procrastinar en particular es que existe un número infinito de acciones sustitutas potenciales que todavía podrían ser formas de procrastinación”, dijo Brewer. Es por ello que la solución debe ser interna, y no dependiente de cualquier cosa excepto nosotros mismos.

La falta de autocontrol lleva a los procastinadores a tener problemas cuando se trata de finalizar tareas. Cuando una persona con poca disciplina se enfrenta a una labor poco deseada, es entonces que se inclina por procrastinar.

Te dejamos un video para dejar de procastinar.

Fuente: www.nytimes.com

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Mobbing, los adultos también sufren https://www.vivetuempresa.com/consejos-y-estrategias/opinion/mobbing-los-adultos-tambien-sufren https://www.vivetuempresa.com/consejos-y-estrategias/opinion/mobbing-los-adultos-tambien-sufren#respond Fri, 07 Dec 2012 19:10:42 +0000 http://www.empresayentorno.com/?p=1135 El acoso laboral, mejor conocido como mobbing es el término que se utiliza para referirse a las conductas hostigantes en el ambiente laboral.

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¿Qué es el mobbing?

El acoso laboral, mejor conocido como mobbing es el término que se utiliza para referirse a las conductas hostigantes en el ambiente laboral, tanto físicas como psicológicas y es uno de los problemas más graves a los que se enfrenta cualquier compañía.

El mobbing también se podría definir como bullying de oficina y la finalidad de los agresores es producir miedo, terror, desprecio o desánimo en su víctima afectando su desempeño; cabe recalcar que estas ofensas no se limitan al horario laboral e incluso pueden agravarse en las horas libres como el tiempo de comida o al término de la jornada.

El mobbing se presenta en tres tipos:

Horizontal: Se refiere al acoso que sufre una persona de un compañero con el mismo puesto/nivel.

Vertical: Indica un ataque hacia el superior inmediato, este tipo de mobbing suele realizarse en grupos, es raro el caso en el que una sola persona ataca a su jefe. Este tipo de acoso fue el que dio el nombre de mobbing, pues el término se refiere a la conducta de algunas aves que hostigan en grupo a pájaros más grandes.

Bossing: Es el ataque de un superior a sus subalternos y es, quizá el más común. Por ejemplo: amenazas de despido sistemáticas que nunca se concretan.

Si bien, el acoso laboral ha existido desde que la gente trabaja, fue apenas hace 30 años cuando el científico sueco Heinz Leymann utilizó por primera vez el término mobbing.

Actualmente, se calcula que entre el 10 y el 15 por ciento de los trabajadores sufren de estas prácticas a nivel mundial y en México se estima que la cifra es 12.5%.

RRHH, el salvavidas

Entre las profesiones más afectadas por el mobbing están: empleados de organismos públicos, auditores, personal de instituciones financieras y miembros de ONG’s con ideologías (partidos políticos, sindicatos, organizaciones religiosas).

El departamento de Recursos Humanos debe tener especial cuidado con las víctimas de este tipo de agresiones pues es difícil ubicarlos ya que no suelen denunciar y generalmente terminan por renunciar sin motivo aparente.

Estrategias contra el mobbing desde RRHH:

1.- Cada cierto tiempo, verificar los progresos, avances y rutinas de tus empleados. En caso de ver  un comportamiento extraño se puede recurrir a ayuda psicológica.

2.- Revisar el nivel de compañerismo y cómo trabajan en equipo. Aquí se pueden obtener pruebas de alguien acosado o de un hostigador en potencia.

3.- Poner especial atención en personas con inseguridad emocional, baja autoestima, sentimientos de culpabilidad recurrentes o poca autoconfianza.

4.- Explicar a la gente de tu trabajo qué es el mobbing, cómo prevenirlo y cómo y con quién denunciarlo.

Pese a que cada vez es más frecuente esta práctica, es responsabilidad de todos prevenirla y denunciarla. Si usted no trabaja en el departamento de Recursos Humanos puede ayudar de distintas maneras, por ejemplo: denunciando cualquier acto de mobbing hacia cualquier compañero o mostrar solidaridad con él, ayudándolo a denunciar estas actividades negativas para el ambiente laboral.

Estrategias para superar el mobbing

Existen diversas terapias para controlar los daños que deja el acoso laboral, pero antes de que éste deje alguna secuela en ti, te recomendamos que sigas estos pasos para afrontar el problema.

  • Identificar el problema del mobbing como tal: formarse e informarse sobre el problema.
  • Documentar y registrar las agresiones de que se es objeto desde el inicio.
  • Hacer públicas las agresiones que se reciben en la intimidad y en secreto y comunicarlas a compañeros, jefes, directivos, asesores, pareja, amigos y familiares.
  • Desactivarse emocionalmente: evitar reaccionar ante los ataques.
  • Controlar y canalizar la ira y el resentimiento (la ira es la aliada del acosador): evitar explosiones de ira.
  • Hacer frente al mobbing: el afrontamiento hace recular al hostigador, que es cobarde en el fondo.
  • Dar respuesta a las calumnias y críticas destructivas con asertividad.
  • Proteger los datos, documentos y archivos del propio trabajo, desconfiando de las capacidades manipulativas de los hostigadores.
  • Evitar el aislamiento social: salir y afrontar socialmente la situación del acoso.
  • Rechazar la inculpación sin aceptación ni justificación.
  • No intentar convencer o cambiar al hostigador.
  • No caer en la inhibición: contar a otros el acoso. Hablar del tema del acoso, comunicarlo, escribirlo, relatarlo, etc.
  • Desarrollar la empleabilidad propia: incrementar la formación y capacitación.
  • Ir conscientemente el acosado a la baja laboral o a la renuncia voluntaria antes de permitir ser destruido psíquicamente.
  • Solicitar desde el principio asesoramiento psicológico especializado.
  • Solicitar consejo legal para hacer valer y defender los derechos propios.
  • Desarrollar la autoestima autónoma como vacuna contra el acoso.
  • Perdonar al acosador, como forma de liberación final. [i]

 


[i] Mobbing: manual de autoayuda. Iñaki Piñuel y Zabala. Ed. Aguilar. Madrid, 2003. Páginas 251-252.

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