Portada » Consejos y estrategias » Opinión » ¿Y si nuestro destino se lo dejamos a la suerte?
Opinión

¿Y si nuestro destino se lo dejamos a la suerte?

Ese futuro que queremos, en vez de adivinarlo, hay que hacerlo realidad (forjarlo). Y la mejor manera de predecir el futuro es lograr que suceda lo que queremos.

La suerte la reparten en el periférico a las 6 de la mañana
Miguel Ochoa Torres.

 

Ayer un amigo de Gabriel García Márquez me contó que una vez le preguntó qué era más importante para escribir: ¿la disciplina o la inspiración? El premio Nobel respondió: “pues yo todos los días me levanto a las 7 y escribo hasta las 12, y en esas horas es donde me llega la inspiración, ya si me llega algo de inspiración a las 5PM, pues tomo una hojita de papel y la anoto”. 

En efecto, si estudiamos los hábitos de grandes escritores, encontraremos un denominador común: disciplina para escribir y en la mayoría de los casos trabajar no más de cinco horas, pero respetadas escrupulosamente, todos los días, al menos de lunes a viernes, a veces, sábados y domingos.

La primera vez que di una sesión de estrategia —hace más de 30 años— recordé un pasaje de Alicia en el País de las Maravillas, aquella en la que Alicia va corriendo y llega a una encrucijada. Ahí le pregunta al gato qué camino tomar y éste le responde: “¿Hacia a dónde vas?”. Ella contesta: “No sé”, el gato le dice: “Si no sabes a dónde vas, cualquier camino es bueno”.

En efecto, la formulación de la estrategia nos exige decidir a dónde vamos, luego vendrá la difícil parte de buscar y recorrer el camino que “a menudo es de subida y con obstáculos”. Pero si no sabemos a dónde vamos, vamos en el camino adecuado, sea cual sea, o también podríamos ir en el equivocado, según otro punto de vista.

Como afirma otro aforismo “Si no sabes a dónde vas; ya llegaste”, y yo añado: no tienes por qué seguir, qué importa, no sabes lo que quieres, la suerte decidirá por ti. Ocurre algo similar a quienes navegan un barco de velas, “si no saben a dónde van, cualquier viento es bueno”.

Y es que la clave del futuro que queremos, afirma mi colega Miguel Ochoa(antes citado) , está en el título de su libro Futuro ¿Adivinarlo?… ¿o forjárnoslo?Aquí debo decir que me gusta la palabra forjar, porque se forja el acero, se templa a golpes, si no sirve se rompe, lo que se aplica al dicho, tan usado últimamente, “lo que no te mata te fortifica” y añadiría “te forja y te ayuda a forjar tu futuro”. 

Ese futuro que queremos, en vez de adivinarlo, hay que hacerlo realidad (forjarlo). Y la mejor manera de predecir el futuro es lograr que suceda lo que queremos.

Decía Steve Jobs (en su famoso discurso en la graduación de la Universidad de Stanford, en 2005) que todos los días al mirarse al espejo se preguntaba si estaba a gusto con lo que estaba haciendo. Esa satisfacción con uno mismo no es producto del azar, la vida no es una mesa de fieltro verde donde nuestro destino lo decide un par de dados o una bolita girando en la ruleta.

No. La vida, nuestra vida, es un bloque de mármol o una madera de grano fino en la que nosotros, con la paciencia del escultor, vamos tallando poco a poco hasta lograr una figura acabada, que se parezca a la imagen que nuestros ojos quieren ver. Y si no tenemos claro lo que queremos, si no le damos un sentido a nuestra vida, realmente estaremos a merced de la suerte. 

La primera etapa del liderazgo es la de uno mismo, afirman Carlos Llano, Stephen Covey y Santiago Álvarez de Mon, todos académicos de escuelas de management. La difícil batalla de someterme a mis ideas y aspiraciones, venciendo o ayudándome de mis pasiones (como en un mágico y personal jiu-jitsu, ese arte marcial japonés parecido al judo donde la fuerza del adversario se usa contra él mismo) en este caso el adversario somos nosotros, pero nuestro entusiasmo y firmeza bien encausados, nos ayudarán a alcanzar nuestras metas. 

Y no sólo es importante destacar el tema del liderazgo personal como un primer paso, también los mismos “procesos” que utilizamos en una buena formulación estratégica de empresa se pueden utilizar aplicándolos a nosotros mismos ¿Qué oportunidades puedo aprovechar? ¿Qué amenazas del entorno pueden dañarme? ¿Con qué capacidades o fuerzas cuento? ¿Con cuáles debería contar? ¿Qué debo hacer para adquirirlas? ¿Cuáles son mis limitaciones o debilidades? ¿Estoy consciente de ellas?

Eso es formulación de la estrategia, aplicada a uno mismo para tener, en palabras del Dr. Alejandro Llano, “una vida lograda”, no dejando nuestro destino a la suerte…

 

Comentarios

comentarios

Acerca del Autor

Carlos Ruiz

Carlos Ruiz

El autor es Profesor-Director del Área de Política de Empresa (Estrategia y Dirección) en el Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresa (IPADE) y Director de programas In-Company en la misma institución.

Síguenos en Facebook

Síguenos en Twitter