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Recursos Humanos

La reingeniería cultural y la dirección por valores

Todas las organizaciones, de todos los tiempos, se han gobernado por valores. Cada proyecto humano y, por tanto, cada empresa, se gobierna o dirige con base en unos determinados valores que, desde dentro de la organización, tienden a considerarse orientadores, cohesionadores y legitimadores de su acción.

Todas las organizaciones, de todos los tiempos, se han gobernado por valores. Cada proyecto humano y, por tanto, cada empresa, se gobierna o dirige con base en unos determinados valores que, desde dentro de la organización, tienden a considerarse orientadores, cohesionadores y legitimadores de su acción.

En ocasiones estos valores son explícitamente declarados. En otras, la mayoría flotan en el ambiente o, académicamente hablando, en el “clima organizacional”. En cualquier caso, no siempre hay una estrecha coherencia entre los valores que se declaran y los que realmente se observan y respiran en las organizaciones, constituyendo así su verdadero capital axiológico o patrimonio de valores, acumulado a lo largo del tiempo.

La expresión “Dirección por Valores” aplicada a la dirección de empresas, fue acuñada por los profesores Simon L. Dolan y Salvador García a finales del siglo pasado, en 1997. Ellos plantean a la DpV en un proceso compuesto por cuatro fases:

  1. Auténtica legitimación del proceso por parte de la propiedad de la empresa y del equipo directivo.
  2. Formulación participativa de valores finales y, sobre todo, de los instrumentales.
  3. Valores en acción. Equipos de proyecto específicos. Comunicación de los valores. Selección por valores, formación específica en los valores de futuro y reconocimiento del cumplimiento de valores compartidos.
  4. Auditoría de coherencia de valores.

Definición y bases conceptuales de la Dirección por Valores.

Al hablar aquí de “Dirección por Valores” (DpV) para la construcción de empresas, nos referimos a la realización de un proyecto humanizador, conscientemente impulsado desde la propiedad y la dirección de la empresa, para hacer explícitos los valores finales e instrumentales que construirá el conjunto de la organización.

El valor nuclear de la DpV es la confianza, y el antídoto para que no degenere en un sistema sectario ni coercitivo es la libertad, mientras la integridad o consistencia es la base para llegar a hacerse realidad.

La DpV pretende, esencialmente:

  1. El equilibrio entre la salud económica, la salud emocional y la salud ética de la empresa, generando así una mayor felicidad interna, una mayor ventaja competitiva en el mercado y una mayor contribución a un mundo mejor.
  2. Construir participativamente una idea ilusionante y ética de hacia dónde vamos, para qué y con qué compromiso.
  3. Humanizar la empresa, en el sentido de considerar a las personas como fines a potenciar y no como meros “recursos humanos a optimizar”.
  4. Potenciar la legitimación, cohesión y credibilidad de la propiedad y del equipo directivo de la empresa ante sí mismos, ante sus colaboradores y ante el conjunto de la sociedad.

Valores y cultura de empresa

Los valores constituyen el componente esencial de las denominadas culturas organizativas y, a menudo, son reconocidos como factores de diferenciación y éxito empresarial. Los valores son estructuras mentales intangibles, que –metafóricamente hablando– no se pueden ni deben tocar con las manos, y menos si éstas están sucias.

Fuente: Talento Humano

El Portal de RH

www.talentohumano.mx

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