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Recursos Humanos

Hablando de liderazgo

Una de las autoridades más importantes y reconocidas acerca del liderazgo es el profesor Warren Bennis, quien actualmente imparte cátedra en la Universidad del Sur de California, (aunque ha estado en varias escuelas de negocios). Bennis ha escrito numerosos libros acerca de liderazgo y es una referencia obligada en este tema.

Por  Carlos Ruiz González

Profesor del Área de Política de Empresa y Director del Programa de Alta Dirección (AD-2) en el Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresa (IPADE)
cruiz@ipade.mx

Una de las autoridades más importantes y reconocidas acerca del liderazgo es el profesor Warren Bennis, quien actualmente imparte cátedra en la Universidad del Sur de California, (aunque ha estado en varias escuelas de negocios). Bennis ha escrito numerosos libros acerca de liderazgo y es una referencia obligada en este tema.

Para él existen cuatro acciones que los líderes siempre realizan:

1. Establecer una visión (puente hacia el futuro)

Un buen líder siempre sabe a dónde va, siempre se dirige hacia el punto de llegada (recordemos que líder viene del inglés “to lead”, es decir, dirigir). El líder (leader) será entonces el que dirige, y no sólo define el punto al que se quiere llegar, sino que sabe bien cómo lograrlo haciendo uso de los recursos disponibles.

Gandhi es un excelente ejemplo. Eligió la independencia de la India como el punto al que quería llegar y tuvo la capacidad de lograrlo con los limitados recursos con que disponía: sin armas, la no violencia, recurriendo a la resistencia pacífica al carecer de leyes que respaldaran su movimiento.

2. Darle significado a la visión mediante comunicación

Una buena visión no sólo debe ser magnánima, audaz y que pida lo mejor de quienes la llevarán a cabo, también requiere ser comunicada de manera atractiva, con una descripción emotiva y muy “vívida”.

Morita, quien fue muchos años el brillante Director General de Sony, lo hizo magistralmente al decir: “Seremos la compañía a la que más se le haya debido cambiar la mala imagen de mala calidad de los productos japoneses” (visión desarrollada en el Japón de la posguerra).

3. Establecer confianza, el lubricante que hace que las organizaciones trabajen

La confianza en los demás es un elemento indispensable para trabajar a gusto, en cooperación, buscando beneficiar al equipo y a la organización. En donde hay confianza se puede afirmar que, más que una familia, como a menudo se estila decir, son un equipo. Un conjunto de individuos que comparten una visión, una meta, un plan de acción y hasta un buen grado de amistad. Se trata de un equipo donde la gente no tiene que “andarse cuidando las espaldas”.

¿Ejemplo? El suyo propio, el de cada uno. La confianza en el equipo es también confianza en sí mismo y, según los expertos, la mejor manera de fomentar la confianza en alguien es ofreciéndole oportunidades para tener éxito, teniendo paciencia. Seguramente todos en algún momento de la vida hemos tenido un buen jefe, un buen mentor que nos ha formado, que nos ha enseñado, a quien le estamos agradecidos. Seguramente fue alguien que nos ofreció oportunidades para triunfar y nos tuvo paciencia. En un ambiente así la organización avanza.

4. Buscar aprender, buscar conocerse, ser abierto y reflexivo

Para un buen líder resulta indispensable conocer los deseos, aspiraciones y anhelos de quienes dirige. Se trata de conocerlos, no de suponer cuáles son; por lo tanto, resulta esencial ser abierto y reflexivo. Citando a Stephen Covey podríamos afirmar que aquí se aplica el hábito de “primero escuchar para después ser escuchado”.

Mi amigo y colega, el ingeniero Juan Grau, un gran líder que fue Director General de Bacardí (en México y posteriormente en Estados Unidos), se unió a nuestro grupo de profesores. No obstante sus brillantes logros, nunca ha perdido la humildad necesaria para escuchar y aprender de los demás, e incorporar lo aprendido a sus siempre interesantes exposiciones.

Un corolario. Warren Bennis hace una interesante observación, resultado de sus observaciones: la mayoría de los casos, los grandes líderes, entre quienes se encontraban directores de orquesta, generales del ejército, coaches de futbol y directores de escuela, permanecieron casados muchos años con su esposa. ¿Qué se desprende de esta observación? Me parece que dos cosas: en primer lugar, quien está casado sabe que tiene que ser abierto y reflexivo. Su cónyuge siempre les estará dando su punto de vista con la confianza de quienes están casados y permanecen así mucho tiempo. En segundo lugar, esa fidelidad que se tienen durante varios años bien puede significar la construcción de confianza (trust) en el seno del matrimonio.

Ser un buen líder conlleva no sólo desearlo o serlo de manera superficial. El buen líder es profundo, se preocupa por los demás y, como afirma el Dr. Carlos Llano, está más preocupado por la gente a su cargo que porque se hagan las cosas. El líder manipulador o superficial ve en otras personas peldaños para lograr lo que él quiere y no lo que sus lidereados anhelan.

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