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Opinión

Las nuevas tecnologías, algunas características que llegaron para quedarse

Carlos Ruiz analiza la relación entre las nuevas tecnologías y la creación de empleos.

En la década de 1960, en la ciudad de México, era muy famoso el eslogan de la estación de radio 620 de AM, “La música que llegó para quedarse”; ahora, en el doceavo año del nuevo milenio, ya podemos recapacitar sobre algunas tecnologías que, aludiendo a ese viejo (y recordado) eslogan, “llegaron para quedarse”.

La reflexión viene a cuento porque en Estados Unidos se está dando una leve recuperación de la economía, que a diferencia de otras, no ha sido acompañada por un crecimiento significativo del empleo, pero, ¿a qué se debe esta situación? Probablemente a las características de la nueva economía que permite innovaciones y la creación de riqueza que no necesariamente va ligada a más empleos.

Se trata de cambios muy sutiles, cambios de los que a veces ni cuenta nos damos y que de pronto ya están firme y totalmente instalados entre nosotros. Tomemos, por ejemplo, el caso de la digitalización. Habrá algunos a los que no les gustará, incluso hasta se resistirán, pero llegó para quedarse. En este año hay 2,000 millones de personas en la tierra conectadas a Internet, para 2015 (en tres años) serán 3,000, y para 2020 sumarán 4,000 billones.

Actualmente, en el mundo hay unos 5,000 millones de teléfonos, 500 son smartphones  y 60 millones de tablets (como el iPad) y el número crece a paso firme. Todos estos aparatos son digitales, así que el mundo de la comunicación ya es 100% digital.

Y así como la digitalización es una característica a tomar en cuenta, hay también muchas otras; a continuación una lista que nos ayuda a entender por qué no ha habido una fuerte creación de empleos:

Conocimiento (el nuevo milenio tendrá una economía basada en el conocimiento)

– La innovación, clave para la creación de riqueza, se da en el conocimiento, voluntad, inteligencia y capacidades que poseen los individuos; las personas se vuelven entonces la clave para lograr innovación, valor económico agregado y creación de riqueza.

Digital (seremos digitales, es decir, viviremos en una economía digital)

– El mundo digital ‘acerca’ la información, con lo que se empiezan a romper barreras de tiempo y de espacio, de disponibilidad y de información, de comparación y de aprendizaje; antes teníamos que ir a una biblioteca o comprar libros y revistas, ahora, la búsqueda es inmediata, muy barata y con fuentes completas y abundantes.

Virtualización (lo físico será virtual)

– Así como lo mecánico se volvió electrónico, lo físico se volverá virtual, habrá cada vez más compras y comparaciones a distancia, mediante la realidad virtual.

Integración (interdependencia, trabajos en red)

– La facilidad de las comunicaciones permitirá trabajar desde lejos en coordinación con muchas personas, habrá más trabajos en red.

Desintermediación (menos intermediarios)

– El acceso a la información, a clientes y proveedores, así como a datos acerca de los competidores irán eliminando a los intermediarios (pensemos en las agencias de viajes y su papel para hacer reservaciones en los hoteles que Internet ha ido eliminando, en los restaurantes, etc.).

Convergencias (negocios que abarcarán varios sectores)

– Alianzas que hasta hace poco se consideraban imposibles y que, debido a la digitalización y la desregulación, se irán haciendo más comunes.

Innovación (constante en el nuevo milenio)

– Como comentábamos antes, la innovación será la clave para la creación de riqueza.

Desaparición del gap entre consumidores y productores

– Al momento en que los intermediarios van desapareciendo, el gap entre consumidores y productores se irá reduciendo; también hay que considerar que, al reducirse, los productores conocerán cada vez más y mejor a sus consumidores, lo cual les dará la oportunidad para que, usando la innovación y creatividad, puedan crear bienes y servicios que ofrezcan mayor valor.

Inmediatez (ciclos de vida rápidos, disponibilidad inmediata en tiempo y lugar)

– Al tener la información cada vez más disponibles y al tener los bienes y servicios más accesibles, los ciclos de vida tenderán a reducirse.

Globalización

– La desregulación, presente en tantos países y zonas geográficas, así como la digitalización que se ve reflejada en las tecnologías de información (computadoras, software, Internet y telecomunicaciones) están dándole un impulso real a la globalización, la cual, sin esos factores, no habría prosperado como lo ha hecho.

Nuevos tiempos, nuevas características, más vale conocerlas y evaluarlas, para usarlas a nuestro favor o para que, por lo menos, no nos perjudiquen.

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Acerca del Autor

Carlos Ruiz

Carlos Ruiz

El autor es Profesor-Director del Área de Política de Empresa (Estrategia y Dirección) en el Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresa (IPADE) y Director de programas In-Company en la misma institución.